Destino en Soledad

Haciendo de canguro

 

 

 

 

Año 1989

 

Las dos pequeñas estaban tras la puerta escuchando las voces procedentes del despacho de Valnelia.

-No Val. No pienso hacer de niñero de dos mocosas.- escucharon la voz del macho.
-Dijiste que harías cualquier cosa que te pidiese.- respondió Valnelia con voz firme.
-Cualquier cosa, pero no esto. ¿Por qué  no se lo dices a Joseph? Seguro que el estará encantado.- protesto el macho.
-Como si no lo hubiésemos hecho ya.- Lyss sintió el codazo de Val en su estomago.- ¡Ayyy!
-¿A que te refieres loba?-pregunto el macho. Cuando Lyss iba a responder Valnelia la interrumpió.
-Cállate Lyss.
-Que mas da Val, que se entere solo hemos recurrido a él porque no tenemos a nadie mas.- vio la cara que puso Colin.- ¿Realmente crees que dejaríamos a tu cuidado a dos niñas de 6 y 5 años?
-¿Qué quieres decir? ¿Qué no soy capaz de cuidar a dos enanas?- pregunto ofendido el macho.
-Exactamente eso.- contesto la loba.
-Pues te demostrare lo contrario.-  escuchando unos susurros procedentes de la puerta se acerco y abrió de golpe.

Cuando miro al suelo tenía a sus pies a las dos pequeñas con unos ridículos vestidos rosas y unos lazos del mismo color que le tapaban parte del rostro. Las niñas se levantaron y miraron a Val sumisas.

-¿Qué os he dicho de escuchar tras las puertas?- pregunto seria.
-Fue idea de Jecru.- contesto Kira señalándola, la otra pequeña se giro  bruscamente.
-¡Mentiraaaaa!- grito- fuiste tu la que estabas escuchando cuando yo llegue.

Ambas pequeñas empezaron a gritarse la una a la otra, y cuando estuvieron a punto de llegar a las manos Colin las separo. Agarrando a cada una  con una mano.

-Haya paz. Bueno pequeñas, esta noche el tío Colin va a llevaros al cine.- les dijo el vampiro mirando de reojo a su prima y a Lyss.- y luego os llevare a comer a una hamburguesería
-Siiiiii.- gritaron ambas al unísono dejando a los tres adultos con un ligero dolor en los tímpanos. Se agarraron fuerte a la mano que las sujetaba y empezaron a tirar de él.- Vámonos ya, venga.

Sin despedirse de las dos Ejecutoras las niñas lo arrastraron, hasta la salida de la Mansión.

-Ya te dije que funcionaria.- dijo Lyss.- solo teníamos que decirle que no esta capacitado para que el mismo se ofreciese a cuidar de ellas. Tu primo es tan previsible.
-Si... Bueno vamos a vestirnos esos machos están esperándonos. Y esta noche tengo ganas de fiesta.
Ambas hembras comenzaron a reír.

Tres horas después Colin junto con Kira y Jecrufe estaban sentado en la mesa de un Burguer King. Mientras las niñas jugaban con el regalo del menú infantil y terminaban de cenar, el macho miraba coquetamente a una hembra sentada en una mesa cerca de la de ellos, que no apartaba su vista de la de él.

-No os mováis de aquí.- se levanto y fue directo hasta la hembra.- ¿Puedo sentarme  preciosa?

La mujer hizo un gesto afirmativo y se sentó a su lado.

-Me llamo Colin.- dijo mientras la besaba en ambas mejilla muy cerca de la comisura de su labio.
-Yo Christine.- le respondió en un tono bastante provocativo mientras recorría el cuerpo del macho con la mirada.- ¿Son tuyas?- pregunto señalando hacia donde las pequeñas jugaban.
-Si.- respondió el en tono lastimero, cuando vio la cara de decepción en la mujer continuo.- Su madre murió hace un año....
-¡¡Oh pobrecitas!! Son tan pequeñas para vivir sin su madre.- dijo acariciando la espalda del vampiro para consolarlo.
-Si, pobrecitas mis niñas... a penas la recuerdan. Es muy duro para ellas vivir solas con un hombre aunque sea su padre, sin el ejemplo de ninguna mujer a su lado. Hoy es la primera salida que hacemos juntos desde entonces.- las miro con ternura- están tan ilusionadas...- decía mientras la tomaba de la mano.

Justo en ese momento sonó su teléfono móvil. Cuando vio que lo llamaban de la Mansión se levanto.

-Perdóname es una llamada importante, tengo que responder. ¿Te molesta vigilar a las niñas un par de minutos?
-No, claro que no. Tranquilo, estaré pendiente de ellas.- cuando Colin la dejo sola se levanto y se acerco a la mesa donde estaban Kira y Jecrufe .- Hola pequeñas.- las saludo con una sonrisa.
-Hola.- contestaron ambas sin prestarle ninguna atención.
-Soy una amiga de vuestro papá.

Esas palabras consiguieron captar la atención de las pequeñas.

-El no es nuestro...-  Jecrufe se cayo cuando noto la patada que le dio Kira.
-Si otra de sus amigas.- dijo Kira como si tuviera más de los 6 o 7 años que tenía en realidad.
-¿Otra de sus amigas?.- pregunto la mujer extrañada.
-Si, papa tiene muchas amigas.- le contesto.

Jecrufe se tapo la boca con ambas manos intentando contener la risa.
-¿Muchas amigas? ¿Cuántas?- el tono de voz cambio ligeramente.
-Uffff un montón. Cada vez que nos lleva de paseo vamos con una amiga distinta, mientras que mama se queda en casa limpiando.
-¿Vuestra madre?...
-Si, papa no quiere que ella salga con nosotros...- dijo Jecrufe siguiéndole la corriente a Kira
-Claro porque si mama viene, el no puede ligar con mas mujeres.

La mujer estaba asombrada de las palabras de las dos pequeñas, su padre las utilizaba para ligar.

-Si, y luego nos da dinero para que nos compremos golosinas y no le digamos nada a mama...

La niña se cayó cuando vio que Colin volvía a entrar.

-Eran los abuelos pequeñas, esta noche dormiréis con ellos.- miro a Christine con una sonrisa en los labios.- Dame tu numero y cuando las deje podemos....

No termino la frase porque la mujer lo abofeteo. Cuando las niñas lo vieron comenzaron a reír a carcajadas.

-¡¡¡Serás cerdo!!!!.- grito- Yo no salgo con hombres  casados.

Dicho eso salió del local dejándolo sorprendido por su reacción.

-¿Casado?.

Se giro para mirar a las pequeñas que continuaban riendo. El alzo una ceja y ambas dejaron de reír, se miraron la una a la otra y volviéndolo a mirar a él, se encogieron de hombros.

-Nosotras no sabemos nada.

Las Ejecutoras

 

 

 

 

 

 

 

Uno meses más tarde, la desgracia se cernió de nuevo sobre la Mansión.

  

Val estaba en la sala de billar, se había quedado sola en la gran casa y no tenía ni idea de a donde habían ido  los machos; primero salió su padre, después Sheiztler. El grito horrorizado de una hembra se oyó hasta en la sala en la que se entretenía echando una partida en solitario. Dejó caer el taco, sacó sus dagas con rapidez, y salió corriendo buscando la procedencia del grito. En el hall había una doggen llorando y mordiéndose el puño para no volver a gritar. Caminó despacio y miró hacia el lugar del que la hembra no apartaba la mirada. La sangre abandonó su cuerpo en ese mismo instante. Sus piernas flaquearon. Dejó caer las dagas, que cayeron al suelo con un sonido metálico.

 

  Sheiztler estaba en el suelo sosteniendo el cuerpo inerte de Adrien entre sus brazos. Su grito atravesó las paredes de toda la casa. Se arrodilló ante su padre sin apartar la vista de Shey, implorándole con la mirada que le confirmara que sólo estaba herido, podía ver cómo  la sangre manchaba el suelo.

 

 -Lo siento, Nely. No pude llegar a tiempo. -Sheiztler le aguantó la mirada unos segundos antes de desmaterializarse.

 

 Valnelia zarandeó el cuerpo de su padre, llamándolo a gritos mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Intentó tapar las heridas con sus propias manos para que la sangre dejara de manar mientras a gritos pedía toallas. Joseph la sujetó por los hombros y la levantó del suelo con gran esfuerzo, otro doggen cubrió el cuerpo con una sabana, ocultándolo a la vista; el hall se había llenado de todo el servicio que acudió al escuchar las voces. La hembra se desmayó en los brazos de Joseph, que la sujetó antes de caer al suelo y la subió a su habitación, la dejó sobre la cama con cuidado y desabrochó los botones de su camisa, dejándola  descansar.

 

Bendito Joseph, gracias a dios, se había encargado de todos los preparativos para la noche siguiente.

 

 Val se arregló como una autómata, agradecida al doggen que tanto tiempo llevaba con ella. Se puso un vestido, como a su padre le gustaba, vistiendo el color de su familia; el negro absoluto. Durante todo el funeral no derramó una sola lágrima, las había derramado todas en su habitación. Joseph se colocó a su lado y apretaba su brazo reconfortándola  cuando sabía que la hembra lo necesitaba.

¿Y Sheiztler? El muy bastado no había aparecido. No sabía nada de él desde que se desmaterializó del hall la noche antes.

 

Adrien fue enterrado junto a la tumba de Lilian, bajo uno de los árboles preferidos de su madre, dentro de los terrenos de la Mansión.

 

Pasó días sin salir de su  habitación, sin apenas alimentarse y sin levantarse de la cama. Se estaba consumiendo en la soledad de su dormitorio. El rechazo de la Glymera negándose a que ella heredara el titulo de Princeps de su padre, asestó otro duro golpe sobre la hembra. Lo había dejado en mano de sus abogados, pero el asunto no iba bien, ni tenía fuerzas para enfrentarlos. Otra vez volvían a despreciarla por ser mestiza. A ella le importaba una mierda todas esas cosas de la nobleza vampírica, pero Adrien sí creía en muchas de sus reglas, y aunque en los últimos años había dejado de relacionarse con ellos por los desprecios a su hija, jamás pensó que fueran capaces de negarle lo que le pertenecía por derecho de nacimiento.

 

Una noche sorprendió a Joseph pidiéndole que preparara el coche de su padre, iba a salir. El doggen se colocó al volante y siguió las instrucciones de la que ahora era su Ama, o señora, como la hembra lo había instado a llamarla tras no conseguir que la llamara Val, a secas. Joseph la miró por el retrovisor interior del vehículo, su aspecto dejaba mucho que desear al de hacía sólo unas semanas; estaba demacrada, con los ojos hinchados, había perdido el color saludable de su piel y también había adelgazado. Su rostro se había vuelto serio, dejando atrás a la hembra joven, divertida y distraída que había sido tan solo unas semanas antes. Había perdido el brillo de su mirada y la alegre sonrisa. Ahora sus labios era una fina línea en su rostro, y sus ojos se habían convertido en dos zafiros azules; fríos y tristes.

 

 Tras unas horas de viaje en completo silencio, llegaron al exclusivo colegio donde Jecrufe estaba internada. Cuando la pequeña la vio, se lanzó a sus brazos, Val la cogió y la besó con ternura. En todo el tiempo que la niña estuvo allí, ella la había visitado varias veces, con o sin su padre. Y esa noche había ido para llevársela de vuelta a casa.

 

 La Mansión volvió a cobrar vida con la llegada de la pequeña, los doggens sonreían de nuevo con las ocurrencias de la cría, aunque todos seguían echando de menos a su Señor. Sobre todo ella. La normalidad volvió al hogar, dejando atrás la sombra de oscuridad que la había envuelto durante ese periodo de tiempo.

 

Después de ese día comenzaron a llegar más hembras, y se crearon las Ejecutoras

 

 

 

 

by Valnelia

La llegada a la Mansión

  

 

 

 

 

 

Año 1984 

 

Val estaba en la biblioteca, tumbada sobre un gran sillón mientras debatía con Sheiztler sobre el entrenamiento de esa tarde. El macho la había tumbado un par de veces de muy mala manera, a traición. El llanto de un bebe se oyó por toda la Mansión y ambos salieron corriendo de la estancia para ver de dónde provenía. La estampa de su padre sosteniendo un bebe entre sus brazos los dejó helados en el umbral de la puerta. ¿Qué hacía Adrien con un bebe? ¿De dónde había salido? Val y Shey se miraron un segundo antes de preguntar.

  

-¿De dónde ha salido eso? -Val señaló el bulto que sostenía.

-No es eso, hija, es un bebe -dijo sonriendo.

-Se perfectamente lo que es, papá. ¿De dónde lo has sacado? -preguntó de nuevo acercándose hasta él. Extendió una mano retirando la manta que lo cubría para ver cómo era, y el precioso bebe le agarró uno de sus dedos cuando rozó la pequeña carita redonda.

 -Estaba a las puertas de la Mansión, en un canastillo, abandonado ante la verja. No tiene nada que lo identifique. -Adrien miró al pequeño con una sonrisa extasiada en su boca.

-¿Y qué vamos a hacer con un bebe en la casa? -preguntó la hembra.

-Ya le buscaremos una familia, mientras, toma... hazte cargo de él, las hembras sabéis qué hacer, instinto maternal, lo llaman. -Hizo un amago de entregarle el bebe.

-¿¿¿¡¡¡Que!!!??? -Gritó Val horrorizada y apartándose de un salto, como si la hubiera quemado-. Yo no tengo ni idea de qué hacer con eso -hizo un gesto hacia el pequeño-, ¡y no tengo instinto maternal! -añadió con los brazos apoyados en las caderas.

 

 Sheiztler se acercó en ese momento, el macho se había mantenido apartado durante todo ese tiempo. Cogió con sumo cuidado al bebe que Adrien sostenía en brazos y lo acunó en los suyos. El pequeño parecía minúsculo entre los dos enormes guerreros. Val los miró asombrada, sus manos grandes podrían partirlo por la mitad con suma facilidad, en cambio, le hacían carantoñas que el bebe agradecía sonriendo y balbuceando. La hembra se acercó lentamente sin quitar ojo de la escena, si ellos podían, ¿por que ella no? Sheiztler puso el bulto en sus brazos y la ayudó a acomodarlo entre ellos. Joseph apareció sonriendo con un biberón entre sus manos y se lo tendió. ¿Aún conservaban esos cacharros? ¿Cuántos años podía tener? ¿Veintitrés?, pensó. Se lo acercó al pequeño a la boca y éste comenzó a chupar con avidez, estaba hambriento. Una sonrisa se dibujó en su cara mientras lo veía comer.

 

 Los días pasaron convirtiéndose en semanas y después en meses. El pequeño resultó ser pequeña y la llamaron Jecrufe. Cuando llegó a la Mansión apenas tenía peso, pero con el paso del tiempo, fue ganándolo y convirtiéndose en un bebe rollizo y saludable. Nadie volvió a pensar en buscarle una familia, estaban tan acostumbrados a ella que no imaginaban deshacerse de la pequeña.

 

 Hasta que una noche mientras cenaban, Adrien le comunicó que iba a enviar a la cría a un internado, tenía dieciocho meses y necesitaba educación. Lo que pretendía era mantenerla a salvo, y cuanto más alejados estuviera de ellos, mejor sería para la pequeña. Así fue como Jecrufe abandonó la casa que había sido su hogar durante un tiempo.

 

 

 

 

by Valnelia

Destino en Soledad

 

 

 

  

Valor es hacer lo que sabemos que es peligroso. Es arriesgar nuestra seguridad por una oportunidad de hacer algo mejor. No dejes que tus temores den forma a tu realidad porque no importa lo cautelosa que seas, alguien o algo siempre entra a hurtadillas por la puerta de atrás para manifestar ese temor. Mejor enfrentarlo y derrotarlo que dejar que te coja desprevenido.

La vida es difícil y muchas veces te pone a prueba, pero son estas simples cosas, lo que hacen que la vida valga la pena ser vivida. El toque de una mano amistosa, la sonrisa de alguien a quien amamos. Atesora los momentos. Atesora el sonido del viento atrás tuyo y la belleza de un cielo absolutamente azul. Recuerda que en el caos de la vida, el tiempo y el rencor son efímeros, sin embargo el alma humana perdura y es eterna. Encuentra la fuerza y la felicidad desde dentro y destierra la negatividad.


 

En todo nuestro pasado se encuentra nuestro futuro. Por nuestras propias manos y decisiones seremos condenados y salvados. En lo que sea que hagan, pongan su mejor esfuerzo, incluso si todo lo que están haciendo es perseguir un arco iris sin final. Tal vez nunca lleguen al final de él, pero a lo largo del camino encontrarán gente que va a significar el mundo para ustedes y van a hacer recuerdos que los mantendrán calientes incluso en las noches más frías.

J. Connelly es Jec

J. Connelly es Jec

La Frase de ella...

"No hay nada de paz en mi destino"

E. Verastegui es Colin

E. Verastegui es Colin

La Frase de él...

"Solo salgo por las noches a devorarte"

Melodías en Soledad


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